De vuelta tras unas merecidas vacaciones, en las que he podido descansar, disfrutar de la playa y, por supuesto, probar nuevos juegos de mesa, retomo mi blog con un post sobre un juego que he disfrutado con mis amigos durante una tarde en mi apartamento en la playa. El juego en cuestión se llama Amigos de Mierda. Con un nombre así, ya os podéis imaginar el tono del juego. Efectivamente, es perfecto para disfrutar en grupo, especialmente en una tarde o noche de verano acompañados de unas copas.

Amigos de Mierda

Un juego con un nombre que lo dice todo

No me voy a extender demasiado en el resumen del juego, ya que sus instrucciones son bastante claras😂. Un jugador toma una carta del mazo y la lee en voz alta. Luego, cada jugador debe decidir a cuál de sus compañeros de la partida se asemeja más el contenido de la carta. Por ejemplo, ¿quién es el más tacaño del grupo? El participante que reciba más votos se queda con la carta, y al final del juego, el jugador con más cartas (ya sea cuando se acaben las cartas o cuando decidáis parar de jugar) tendrá el dudoso honor de ser el «ganador» de Amigos de Mierda.

Las preguntas del juego son divertidas y algo desvergonzadas, pero sin llegar al extremo de lo sexual, lo cual a veces es mejor cuando juegas con amigos o conocidos, porque, al fin y al cabo, ¡os tenéis que seguir viendo! xD. Las preguntas son del estilo: «¿Quién de nosotros mea en la piscina?», «¿Quién pide dinero sabiendo que nunca lo va a devolver?» o «¿Quién es el más inmaduro de todos?». Tras cada respuesta, se puede (y se recomienda) argumentar la elección, lo que no solo incrementa las risas, sino que también añade un toque de picardía y diversión al juego.

Las preguntas son divertidas y desenfrenadas e ideales para echar unas risas con tus amigos

Una experiencia que depende del grupo

En mi caso, jugamos Amigos de Mierda durante unos 30 minutos con un grupo de cuatro amigos bastante cercanos, y estas son mis conclusiones: Es el típico juego para pasar el rato con los amigos, pero que puede volverse un poco repetitivo si se juega durante mucho tiempo. Idealmente, se podría usar como un juego de calentamiento antes de pasar a otro más complejo o como previa antes de salir de fiesta. Funciona igual de bien tanto en una tarde tranquila en casa como en un plan más animado.

En nuestro caso, no bebimos alcohol durante la partida, lo que quizá, junto con el hecho de ser un grupo bastante cercano y no querer incomodarnos mutuamente con algunas preguntas más comprometidas, nos llevó a pasar de largo algunas cartas o a no querer argumentar demasiado algunas elecciones jeje. Aun así, fue un rato muy divertido, y me permitió explorar un tipo de juego bastante diferente a los que suelo reseñar, razón por la cual he querido escribir este post y compartir mi experiencia con vosotros.

Este tipo de juegos, en su mayoría similares entre sí, siempre son una buena opción para tener a mano y sacarlos con diferentes grupos de amigos. En mi opinión, la mejor experiencia se da cuando se juega entre 4 y 6 personas (más jugadores no es recomendable porque podrían no intervenir todos). Además, es una compra asequible, con un precio que ronda los 15€.

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