Uno de los juegos más vendidos del último año ha sido Quick Stop. El otro día, paseando por el Shopping Night de mi pueblo, aproveché que la tienda Juguettos estaba abierta y me pillé un par de juegos. Como Quick Stop está tan de moda últimamente y todo el mundo habla maravillas de él, decidí unirme a la tendencia y llevármelo. ¡Y aquí estoy para contaros mi experiencia!
Desde que lo compré lo he jugado un par de veces, pero en contextos muy distintos. La primera partida fue en la playa, con varios amigos. Éramos unos 10, y aunque el juego admite ese número de jugadores, preferimos organizarnos en cinco parejas para ver cómo funcionaba por equipos. La segunda partida fue por la noche, en casa, siendo cuatro jugadores, esta vez cada uno por su cuenta.
Así que ya os podéis imaginar que Quick Stop es un juego muy versátil. No hay unas normas estrictas e inamovibles, se adapta fácilmente a lo que quiera el grupo. En nuestro caso, jugamos varias rondas en ambas partidas, hasta que una pareja o jugador ganara cinco.
¿Cómo se juega Quick Stop?
Cada jugador (o pareja o grupo, según como os organicéis) se le reparten cinco cartas. Cada una de estas cartas contiene una letra. El objetivo es deshacerse lo más rápidamente posible de todas ellas para ganar una ronda. En el centro de la mesa se coloca una carta que contiene una situación y ahí empieza el desafío: se deberá mencionar una palabra (o incluso una frase) relacionada con esa situación que empiece por una de las letras que tiene cada jugador.
Por ejemplo: si la situación es: “¿Qué cosa no deberías hacer nunca en una primera cita?” Y un jugador tiene una carta que empiece con la letra T, se puede decir “llegar tarde”. No hace falta que sea una sola palabra, se aceptan frases breves si tienen sentido.

Oro ejemplo que solo contenga una palabra puede ser “Un destino turístico que nunca irías” Si un jugador contiene la letra A, puede decir “Afganistán”.
Eso sí, si usáis una frase, la letra debe corresponder a la idea principal. Por ejemplo, si decís “mi padre”, la letra válida no es la M, sino la P, porque la palabra clave es padre.
Cada vez que se diga tres respuestas de un mismo tema, se cambia la carta y se plantea una nueva y los jugadores tendrán que volver a mencionar palabras de este nuevo tópico, hasta finalmente quedarse sin cartas y ser el ganador de la ronda.
Las respuestas deben ser aprobadas por el resto de jugadores. Si alguien dice una palabra inventada o algo que no tenga sentido, se le puede rechazar. En ese caso, no solo conserva la carta, sino que además debe robar una nueva. ¡Castigo doble!

El juego se puede jugar tantas rondas como uno quiera o incluso de otras formas. Por ejemplo, cada carta contiene un dibujito con rayos a la parte inferior. Al finalizar la ronda, los jugadores con cartas sobrantes deberán sumar los rayos de cada una de ellas y una vez llegado a los 40 rayos, serán eliminados de la partida.
Pros, contras y risas aseguradas
Entre los puntos fuertes, lo primero que destacaría es lo rápido y dinámico que es . Es perfecto para sacarlo en cualquier momento: en la playa, antes o después de un juego más denso, o simplemente para echar unas risas. Se puede jugar 15 minutos, 30 o incluso una hora. No se hace pesado nunca porque es muy original y las situaciones cambian constantemente, lo que evita la repetición.
La agilidad mental y la creatividad son claves para jugar bien. Además, algunas situaciones son francamente divertidas y las respuestas que salen… ¡ni os cuento! A veces se tiene que parar porque estaréis llorando de la risa con las ocurrencias inverosímiles de vuestros amigos.
La versatilidad también es muy importante ya que se puede jugar varias rondas, por ejemplo, al mejor de 3 o 5, en grupo o parejas o incluso ir eliminados participantes.
¿Pegas? Bueno, quizá no sea el juego ideal para personas muy tímidas o lentas pensando bajo presión. A veces estás dándole vueltas a una palabra y de repente los demás ya han soltado tres respuestas y ¡zas! se cambia de situación. Me ha pasado. Aunque tengo que decir que aun así me las apañé para ganar una ronda (¡aunque los demás ya llevaban tres o cuatro! jeje). Pero lo bueno es que no genera frustración: aquí lo importante es pasarlo bien.
¿Merece la pena?
Si sois de los que organizáis muchas quedadas, fiestas en casa o escapadas a la playa con amigos, Quick Stop es un juegazo para animar el ambiente. Es perfecto para este verano, ligero, portátil, rápido y, sobre todo, divertidísimo.
Si os ha picado la curiosidad, podéis pulsar el siguiente botón para conseguir vuestro ejemplar. ¡Y que empiecen las risas!

